Historia del jade
Fue durante el siglo V a. C. cuando se acentuó la importancia del jade. Confucio la asoció con virtudes como la belleza, la gentileza y la benevolencia, y anunció que consideraba la piedra como uno de los pilares de la civilización china.

Más tarde, el jade se convirtió en un símbolo de pureza en China, y se colocaban colgantes alrededor del cuello de los fallecidos para limpiarlos antes de ingresar al reino de los inmortales. Durante la dinastía Han, fue popular enterrar a los emperadores vestidos con trajes de jade tejidos con oro. Se dice que el perteneciente al gobernante de Zhongshan en el siglo II a.C. contenía 2.498 piezas de jade, lo que indica claramente su riqueza e importancia.

El jade no solo se encuentra en Asia, aunque hay depósitos notables en el norte de Myanmar y en la provincia china de Xinjiang, también hay vetas en Guatemala, Brasil, California, Canadá y Nueva Zelanda. Posteriormente, el jade ha sido o sigue siendo, un material importante para las poblaciones maya, azteca, india americana y maorí, así como para muchas otras civilizaciones en todo el mundo. Hoy en China, el jade todavía se utiliza en objetos importantes, como las medallas para los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008.
Características del jade

Pero, ¿qué hace que esta piedra sea tan preciosa y qué la caracteriza exactamente? Para comenzar, al contrario de lo que mucha gente piensa, el jade no se encuentra sólo en color verde. Para ser específicos, el jade está compuesto por dos minerales distintos: la nefrita y la jadeíta, su color puede variar de blanco cremoso a negro intenso, rosa o malva dependiendo de la sal que contenga. Frío al tacto y opaco, pero con una calidad casi translúcida, el jade es especialmente notable por su resistencia. De hecho, solía ser un material común para diseñar cuchillas de hacha. Se puede pulir maravillosamente y revela sus mejores cualidades materiales a través de la escultura.

Venerado desde tiempos inmemoriales, utilizado como piedra sagrada en objetos de culto y convertido en joya, el jade ha llegado a algunos de los joyeros más ilustres del mundo. Cartier ha creado adornos, broches y famosos collares hechos de jade, como el encargado por la estadounidense Barbara Hutton que consistía en 29 bolas de jadeíta imperial engastadas con diamantes, placas de oro y rubíes que alcanzó un valor de 27’4 millones de dólares. Piezas como ésta atraen inevitablemente el interés de grandes coleccionistas, que luego se esfuerzan por comprar piezas hechas de jade imperial. Actualmente, se considera una de las gemas más caras del mundo.

Jade a subasta
Para tener una mejor idea de este fenómeno, es útil revisar el historial de subastas. En 2014, un jarrón chino del siglo XVIII hecho en jade celadón pálido tallado alcanzó los 3’6 millones de euros. En 2008, se subastó un sable ceremonial imperial del período de Qianlong por 5’3 millones de euros en Sotheby's Hong Kong. Sin embargo, el récord del jade más caro del mundo lo ostenta un sello de jade blanco del período Qianlong, que se disparó hasta los 11’4 millones de euros en Hong Kong en 2010. Estas sumas colosales ilustran el proverbio de que "cualquier cosa rara es cara", pero también prueba que el jade es tan preciado para la gente de hoy como lo fue en siglos pasados.
Encuentra todos los objetos realizados en jade disponible en el buscador de Barnebys.
