En tiempos difíciles el minimalismo ha inundado la decoración y estilos de nuestros hogares y lugares de trabajo, pero la bonanza económica o el deseo de dejar atrás los sinsabores de los últimos años hace que entre con fuerza la tendencia del maximalismo.

Cuando las cosas ahí fuera se ponen difíciles, la gente encuentra en los espacios privados, dentro de sus cuatro paredes, los espacios que aportan serenidad, confort y bienestar, libres de autoridad, reglas y malos rollos, o al menos debería ser así: nuestro santuario personal.

El movimiento maximalista ha encontrado en Instagram un escaparate sorprendente donde encontrar ideas de decoración a diario. La necesidad del ser humano de superar las épocas difíciles se traduce en hacer cambios en nuestra área de influencia. Reaccionamos a los tiempos políticos oscuros comprando un nuevo artículo que nos haga sonreír al mirarlo.

Dejamos atrás el "menos es más" para darle un toque expresivo a nuestras viviendas y dotarlas de nuestra personalidad inigualable. Sí, el maximalismo es una reacción violenta contra la austeridad, es un ¡basta ya de insípidas estancias sin vida!

Cualquier diseñador y decorador de interiores te aconsejará que ante todo tu espacio vital te haga sentir bien y parece ser que los profesionales opinan que el maximalismo te hace sentir un poco más glamoroso de lo que eres.

Claves de la decoración maximalista:
Explosión de color

Rosas, amarillos, verdes o naranjas, estampados de leopardo, flores goyescas o cuadros hacen un hueco a colecciones de botellas de vidrio de colores brillantes y a juguetes de hojalata de vivos colores en paredes pintadas en tonalidades oscuras.

Decimos adiós a las maderas pálidas y las paredes de color neutro para llenar nuestros hogares de artículos llamativos, exuberantes, divertidos y que impactan a la vista.
En búsqueda de glamour

Si un objeto al mirarlo te provoca una gran alegría o alguna reacción positiva ¡vas por buen camino! Dar un aspecto de Palazzo italiano a tu hogar con maderas doradas y diseños de la década de 1980 o Luke Edward Hall. Se trata de crear universos fantásticos, barrocos y escapar de esa enfermedad de vivir como todos los demás.

Las lámparas de cristal y los candelabros forman parte del paisaje decorativo de una casa maximalista, además de aportar un toque fantástico de glamour.
Expresión de personalidad

Llena tu hogar de objetos que te gusten, pero pon mucha atención a no recargarlo en exceso, se trata de permitir que haya espacios vacíos y no atestarlos de objetos sin ton ni son. Buen gusto, ante todo, por ejemplo: no todos los colores combinan entre sí, hay que encontrar la combinación perfecta siguiendo tus instintos.

La misma regla de decoración para las paredes se debe seguir en los suelos. Las alfombras pueden inundar las estancias y son fantásticas si se combinan en tamaños, estilos, texturas y estampados. Son la nota de energía de la decoración maximalista, después de todo se trata de dejar fuera de tu hogar toda clase de prejuicios.
¡Mezcla!

Mezclar lo clásico y lo moderno es sinónimo de maestría y funciona muy bien, mezcla una chimenea de mármol con una pintura contemporánea y haz sitio en tu hogar para todo tipo de influencias culturales. Al igual que la mezcla de texturas: cuero, terciopelo o plumas es una apuesta segura. Los tapices y cuadros con grandes marcos son ideales para paredes pintadas en un solo color: mézclalos.
Libros y flores

Si hay dos objetos que les encanta a los maximalistas son los libros y las flores, ya sean vivas o secas, en tejidos estampados o en objetos, cualquier rincón es un buen lugar para disfrutar de ellos. El maximalismo adora los espacios recargados de detalles.
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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.



