Dora Maar, nacida con el nombre de Henriette Theodora Markovitch en París el 22 de noviembre de 1907, fallecía en París el 16 de julio de 1997, a la edad de 89 años. Pensar que solo fue una de las musas de una de las mentes artísticas más grandes del siglo XX, es como quedarse mirando la punta de un iceberg, no se profundiza en la inmensidad de la figura.

Dora Maar fue una gran artista y desde Barnebys queremos rendirle un sincero homenaje a su fotografía surrealista y a la gran artista que llegó a ser. Mientras estudiaba en la École des Beaux-Arts durante la década de 1920, Dora Maar conoció a la pintora surrealista francesa Jacqueline Lamba. Maar y Lamba se encontrarían con otros artistas surrealistas en el café parisino de la Place Blanche, incluido a André Breton, con quien se casaría Jacqueline en 1934.

En 1935, se le encargó a Dora Maar que fotografiara el set de rodaje de la película "El crimen del Sr. Lange" dirigida por Jean Renoir. Fue aquí donde Dora conoció a Picasso, ella tenía 29 años y él 55. Dos años después de la ruptura de su relación con Marie-Thérèse Walter, con quien tuvo a su hija Maya Widmaier-Picasso, Dora fotografió a Picasso en su estudio mientras creaba una de las mejores obras de su vida y, de hecho, del siglo XX: el Guernica.

De mayo a junio de 1937, Dora Maar fotografiaría a Picasso en su estudio ubicado en la Rue des Grands-Augustins. Picasso usaría las fotografías de su trabajo para su propia reflexión creativa en la pieza. Dora acabaría siendo la modelo principal de su obra. En el Guernica destacan las efigies femeninas conocidas popularmente como «mujeres llorando», y que están inspiradas en la fisonomía de Dora Maar que se convertiría en uno de los principales personajes de Picasso para dar sentido a toda la obra.

Sería Dora Maar quien alentaría a Picasso a utilizar su arte como un arma política quizás por eso los retratos de Dora Maar muestran a una mujer orgullosa e independiente, sentada elegantemente con las manos cruzadas sobre su regazo. Brassai diría de ella: "con ojos llenos de vida y mirada atenta, de una fiereza en ocasiones perturbadora". Después de siete años de relación, en 1943 llegó la ruptura de Maar y Picasso. Ella diría de sus retratos pintados por el pintor malagueño: "Son todos Picassos, ninguno es Dora Maar".

De Picasso se solía decir que se despedía de sus modelos después de unas pocas horas de estar trabajando en ellas. Prefería trabajar con sus fotografías, lo que apoya la idea de Dora Maar de que era un pintor egoísta, más preocupado por el arte que quería crear que por la persona que tenía sentada delante de él. "Después de Picasso, Dios", diría la fotógrafa que acabó ingresada en un psiquiátrico en 1945, su amigo poeta Paul Éluard conseguiría sacarla de la institución, pero ella no volvería a tener otra relación después de Picasso.

Dora Maar fue más que una musa, pero como suele suceder, los historiadores y críticos de arte no comenzaron a descubrir su trabajo hasta después de su muerte en 1997, a pesar de que su obra formó parte de la vanguardia parisina. En 1990, una exposición en la Galerie de París reintrodujo a Maar como artista en el mundo y en 2014 el Palacio Fortuny de Venecia le dedicó una retrospectiva.

“Fue una fotógrafa extraordinaria”, dijo de ella su compañero de estudios Cartier-Bresson. La portada de la revista TIME del 13 de febrero de 1939 donde puede verse a Pablo Picasso es obra de Dora Maar.
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